domingo, 1 de noviembre de 2009

Ayer, como todos los días salí a andar en bicicleta con mi hijo Carlitos. Cuando llegamos a un sector donde está San Expedito, él descubrió en el suelo un pequeño pajarito que se notaba muy débil, lo tomó en sus manos y el pajarito se le acurrucó en los brazos. Entonces, Carlitos decidió dejarlo en el pasto de una jardinera, habló con un señor que estaba regando para que tuviera cuidado al regar ya que ahí estaba el pequeño pajarito.
En la tarde Carlitos volvió al lugar con mi hermana y el pajarito aún seguía dónde lo había dejado en la mañana, le hicieron una casita para que no pasara frío.
Hoy, en la mañana decidimos ir a ver que había pasado con "Buba" (así bautizó Carlitos al pajarito), la verdad es que yo iba un poco asustada por lo que podíamos encontrar y como le afectaría a mi hijo, le dije antes de salir que tenía que ir preparado para cualquier cosa porque no sabíamos que podría haber pasado en la noche con Buba. Llegamos al lugar y ahí estaba la casita... Pero, Buba no estaba... Carlitos empezó a gritar... "Lo vino a buscar su mamá... lo vino a buscar su mamá"... Estaba radiante... Su carita resplandecía de felicidad... Yo respiré aliviada... Y me emocionó su alegría, su inocencia y la pureza de su corazón...
No sabremos cuál fue el destino de Buba pero, en el corazón de mi hijo quedó la gran alegría de que Buba ahora está con su mamá...

Los milagros existen... y este fué unos de ellos...

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